Hervir durante treinta minutos la piel de dos naranjas frescas. Cambiar el agua y añadir miel de romero o de diente de león y volver a hervir durante veinte minutos. Dejar secar la piel durante toda la noche y tomar al día siguiente por la mañana en ayunas.
La piel de naranja hace que los movimientos peristálticos vuelvan a la normalidad reduciendo así el estreñimiento y mejorando la actividad intestinal.
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