Las naranjas pueden servirnos para limpiar el hígado, a la vez que el páncreas, cuya contaminación por acumulación de grasas es la causa más frecuente de trastornos como pueden ser los dolores de cabeza o los mareos. También se ven beneficiados la vejiga y la próstata por el consumo de este cítrico, que gracias a sus propiedades diuréticas, facilita la eliminación de esas sustancias que se van depositando.
Otro órgano que sale beneficiado del consumo de la naranja es el riñón, surtiendo efecto sobre las glándulaas suprarrnales. Otra de las funciones de la naranja es combatir el estreñimiento, ya que sus fibras de celulosa facilitan los movimientos peristálticos necesarios para que se produzca la expulsión de las materias de deshecho. La naranja también limpia el tracto intestinal y destruye la flora mocrobiana patógena del colon con una eficacia superior a la de los laxantes químicos.
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